Cuando pensé en iniciar un blog lo hice desde la sensación de que, en los momentos de crisis y de incertidumbre que nos toca vivir, se hace necesario explorar nuevas formas de trabajar y de estar en el mercado, soltar algunas viejas maneras que ya no funcionan, hacer un ejercicio de apertura  y explorar otras nuevas que nos permitan encarar los nuevos tiempos, aprovechar las nuevas oportunidades y transitar los retos que se nos presentan. Evolucionar en las formas de ser y de hacer.
Partía también de la convicción de  que este camino es mucho más fructífero si lo hacemos en relación con otras personas. Vemos y aprendemos más si conversamos y compartimos, si nos provocamos y nos incitamos, si intercambiamos experiencias, perspectivas, conocimientos. Si éste estar en relación nos permite establecer los cimientos para dar un paso más y colaborar en  proyectos de más dimensión, que busquen tener un mayor impacto, que nos permitan experimentar nuevos enfoques y así ampliar los aprendizajes compartidos.
Creo también que dar forma a lo emergente en los distintos campos de actividad no deja de ser un recorrido colectivo. No sólo en los contenidos y en las respuestas que damos a las necesidades de nuestros clientes, sino también en cuanto a la manera en que pensamos y concretamos las estrategias de colaboración y el trabajo en red.
Colectivo y también individual, dado que los cambios empiezan en cada persona. Cada vez estoy más convencida de que dar vida a palabras como colaborar, compartir, co-crear, co-liderar (es la era del co-), tan al uso en los tiempos que corren, requiere necesariamente de un trabajo interno de transformación personal que nos permita compartir, con la mirada puesta en el medio/largo plazo, desde la […]